La música que desprendían sus caderas no las conocí, ni la escuche cuando llego a mi encuentro. Yo tan engreída y ciega esperando lo de siempre esa adoración, tan falsa que me saciaba a medias. Ella tan real que no me conviene contarlo ahora.
El universo estaba en sus ojos, pero no se lo dije, por mi arrogancia por la cerveza, tan idiota.
El océano eran sus pasos, azules tan firmes y recios, dirigiéndose al accidente que era enamorarse de mi ficticia personalidad.
Y sus manos eran fuego, intocables.
Pero porque se aparece con ese infierno tan intenso y viene a contagiarme...
Porque deseo involucrarse tan en mi piel, que yo tan cobarde y fiel como hombre con hambre guiado por su sabor a ese laberinto que era compartirle mis días.
Su silueta me dejo encendida como el vino en la quinta copa y me descarto de fuerte cuando llore mis verdades, pintadas, encharcadas de miedo.
Pero ella nunca se quedaba quieta era una explosión de juventud con sed de reír, llorar, gritar y no lo podía soportar, era como guerra furiosa que mi salida era su boca para calmar la masacre.
Los encuentros excesivos de nuestros cuerpos, pedían auxilio, como los náufragos del espacio.
El día que le conocí fue el día de mi final, con quien mas sino con ella para escapar del mundo decadente, con solo ella para beber las penas de mis tristezas.
El punto negro de sus pasos son la puerta que se toca, Y si la soledad me secuestra que me de ella.
Porque si con ella en mi vivir, por ella que este muerta.
sábado, 4 de abril de 2015
viernes, 20 de febrero de 2015
Poema a sus Pechos.
Sin blusa, se detienen con los segundos y raspan con y piel café.
Destellan brillos de luz que rompen mis manos curiosas.
Se reflejan en mi boca como golosina de niño obeso.
Lunares grandes de miel y cielo.
De noche se hunden en mi espalda con sabor a hierro.
Mueven montañas con buen ejemplo.
Redundan mis manos de nuevo, de nuevo.
Se vuelven fuego como avión en vuelo.
Destellan brillos de luz que rompen mis manos curiosas.
Se reflejan en mi boca como golosina de niño obeso.
Lunares grandes de miel y cielo.
De noche se hunden en mi espalda con sabor a hierro.
Mueven montañas con buen ejemplo.
Redundan mis manos de nuevo, de nuevo.
Se vuelven fuego como avión en vuelo.
A nuestra Soledad
La soledad no vuelve loco al que loco esta.
Ni decide por muertes ni olvidos de horror.
La soledad no saca lo peor, sino al nosotros del interior.
La soledad puede ser certeza de que somos y eramos.
La soledad no comparte sus días con otras, como nosotras.
La soledad no toma el sol, amenos que se ahogue.
La soledad bebe como agua el licor con sabor a dolores.
No te transforma en loca, loca ya estas, por compartir tu alma conmigo y mis voces.
La soledad no te convierte en suicida, porque te asesina cada que veo tus piernas, te ahorca con is manos huecas, te empuja a mi piel reseca, te corta mientras me llenas.
Loca ya estas porque te robe la soledad, y cuerda te pones cuando la devuelvo sin avisar.
La soledad no es para sufrir sino sentir y regalarle valor atendido a tus manías.
La soledad renuncia a ser en compañía porque se rompe entre tu boca y la mía.
domingo, 11 de enero de 2015
Ella
En dos esquinas cerradas con púas de soledad, y brillos de sol, con niebla por las noches, bastante grises sensata la tarde que llovió, de todo menos agua, de todo nosotras dos.
Las anclas que se forman al despertar con su miel, pesan como el negro de los cascos, como todo y conchas de mar tieso.
Los rumores pasaron a primer plano con el dulce de sus manos.
El cincel rompió mi apuro porque no desaparecería esa tarde, de frió, de invierno infinito como tus piernas, como las mías.
Las cortadas de los ánimos se irán por nuestra espalda, no se instalaran en nuestras almas.
Las anclas que se forman al despertar con su miel, pesan como el negro de los cascos, como todo y conchas de mar tieso.
Los rumores pasaron a primer plano con el dulce de sus manos.
El cincel rompió mi apuro porque no desaparecería esa tarde, de frió, de invierno infinito como tus piernas, como las mías.
Las cortadas de los ánimos se irán por nuestra espalda, no se instalaran en nuestras almas.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Al final de este viaje en la vida
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol te dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin, son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.
Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza un camino,
otro buen camino que seguir
descalzos contando la arena.
Al final del viaje estamos tú y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.
Silvio Rodriguez (1970)
Poema de Guerra
La paloma que desciende rompe el aire
Con llamas de incandescente terror,
En las cuales las lenguas declaran
La única disculpa del pecado y el error.
La única esperanza, a cambio de la desesperación
Está en la elección de una hoguera entre hogueras
Para redimirse del fuego por el fuego.
Entonces, ¿quién inventa el tormento? El amor.
Amor es el nombre extraño
Detrás de las manos que agitan
La intolerable camisa de llamas
Que ningún poder humano puede alejar.
Sólo vivimos, sólo suspiramos
Consumidos por uno u otro fuego.
Con llamas de incandescente terror,
En las cuales las lenguas declaran
La única disculpa del pecado y el error.
La única esperanza, a cambio de la desesperación
Está en la elección de una hoguera entre hogueras
Para redimirse del fuego por el fuego.
Entonces, ¿quién inventa el tormento? El amor.
Amor es el nombre extraño
Detrás de las manos que agitan
La intolerable camisa de llamas
Que ningún poder humano puede alejar.
Sólo vivimos, sólo suspiramos
Consumidos por uno u otro fuego.
Thomas S. Eliot
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Libertad
CRECEN PALABRAS VERTIGINOSAMENTE ENTRE EL PALADAR Y LA LENGUA IMPRONUNCIABLES COMO EL CARAMELO DE JENGIBRE CON SU FINAL AMARGO ACLARA MI GARGANTA QUE PARECE UN FÓSIL LLENO DE OSAMENTAS DEL PASADO Y QUE LA COSTUMBRE NO NOS UTILICE COMO ARMA Y QUE LA COSTUMBRE NO NOS SEPULTE JUNTO A SUS CADÁVERES, QUE LOS GUSANOS SIENTAN NAUSEAS POR NUESTRA CARNE QUE EL TIEMPO NO ESCRIBA SOBRE LAPIDAS RECUERDOS FORASTEROS DESPERTAR COMO LÁZARO REENCARNAR EN LA POESÍA QUE ES LA ÚNICA LIBERTAD QUE NOS HA HECHO INMORTALES.
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